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Secretamente y sin que nadie se haya dado cuenta hasta ahora, una
nueva
moda
se
ha extendido entre nuestros jóvenes: el vicioso hábito de
escuchar exclusivamente los latidos del propio corazón. Los que
han dado en llamarse a sí mismos "Heartbeaters" (latedores, los
que laten) sufren una
percepción
alterada
de lo real, el mundo exterior reducido a un puro eco
de sus propios espacios interiores. Esta
percusión
íntima
influye en pensamientos y conductas, y es
adictiva.
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