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Plain.html: Una mirada a la historia del Net.Art
Benjamin Weil
Como preámbulo a esta exposición, ha de decirse que
cualquier intento de ofrecer una perspectiva de la historia del
arte online debe abordarse con una buena dosis de humor, antes de
que empiece a sonar un poco absurdo. Y es que, ¿cómo
se pueden establecer canones para valorar una práctica cuyos
inicios se remontan a no más de media década? En este
ejercicio me gustaría rendir tributo a Vuk Cosic y a su ya
famosa historia del net.art, tal como figura en su web site, http://www.vuk.org,
en forma de "banner" publicitario.
En 1994 un grupo de artistas muestran su interés y abordan
la investigación en la red cuando ésta todavía
pertenece exclusivamente al interés de los especialistas:
hace seis años, Yahoo estaba en manos de estudiantes (sus
fundadores) que cubrían sus horas de estudio convirtiéndolas
en una actividad lúdica y entusiasmante por los hallazgos
de este nuevo medio; Mosaic era en Navegador por aquellos tiempos,
y era el único que permitía el visionado de imagen
y texto; y después el primer Netscape, producido por los
mismos estudiantes que desarrollaran Mosaic -todavía llevaba
el logo de una M flotando en la esquina superior derecha de la ventana
del navegador, obvia referencia al software del que derivaba-. En
cinco años, han pasado un monton de cosas y lo que recientemente
se viene llamando Nueva Industria Mediática ni siquiera ha
empezado a emerger.
Uno de los primeros intentos de conjugar este medio como un nuevo
foco para el arte fue "The Fileroom: Archive of Censorship"
de Muntadas, producida como broche para un proyecto creado para
la ya difunta Randolf Street Gallery, un espacio alternativo de
Chicago. Al principio fue concebida como ventana para la exposición
para, más tarde, ser provista de un un interfaz que permitía
a los usuarios de la red intervenir en el proyecto. Después
de pemanecer por un tiempo offline, el proyecto se ha activado de
nuevo y aún tiene la relevancia que ya poseía por
aquel entonces, cuando se lanzara por primera vez.
Fue por aquella época cuando fundé äda ´web,
un proyecto que intentaba poner herramientas a disposición
de artistas interesados en la experimentación on-line. Al
poco de la obra de Muntadas, Jenny Holzer realizó su "Please
Change Beliefs", un proyecto que, igualmente, derivaba de años
de práctica en otros medios. Mientras tomaban confianza con
el medio y reflexionaban sobre el paisaje de la red como una nueva
forma de espacio público, estos artistas realizaban un acercamiento
al medio como artistas provinientes de una fuerte tradición
mediatica. Así, Muntadas y Holzer habían estado interesados
en explorar nuevas formas de espacio artístico no vinculadas
con lo que tradicionalmente se viene refiriendo como "artes
visuales", aunque no haya sido siempre así.
Otros artistas que comenzaron a experimentar con este nuevo medio
procedían de una esfera mucho más vinculada a las
"artes visuales", desde Michael Samyn (Group Z) hasta
Alexei Shulgin, desde Jodi hasta Heath Bunting. La principal diferencia
quizá sea que estos artistas decidieron desarrollar su proyecto
por su cuenta, para ponerlo online sin ninguna forma de mediación
específica. De algún modo, esta decisión evidenciaba
una falta de interés por por la producción dentro
del mundo del arte tradicional, o, en el caso de otros (tales como
Alexei Shulgin) por la carencia de espacio artistico en los lugares
donde vivían y por una voluntad de comunicación global,
de entablar un mayor espacio de comunicación.
Sin embargo, pronto algunos grupos e instituciones comenzaron a
mostrar su interés por este nuevo tipo de producción,
algunos, como el Dia Center for the Arts (NY) patrocinaban a artistas
para realizar proyectos, otros, como el SF MoMA coleccionaban trabajos
ya producidos. Este fenómeno fue concomitante con el desarrollo
de las actividades comerciales, las cuales atraerían nuevos
usuarios a sus páginas, permitiendo así la venta de
espacios publicitarios en las páginas. Ya conocemos el resto.
Desde "banners" a portales web, la red fue un territorio
fácilmente conquistado, pero incluso hoy, que la red es una
mina de oro aun sin explotar del todo: todavía hay horizontes
que explorar, espacio para airear nuevas ideas y forzar la experimentación.
Sin embargo, y al igual que en cualquier otro territorio, la agrupación
de proyectos se ha convertido en la única forma de asegurar
un mínimo de tráfico. Después de todo, si uno
está en este "business" es probable que sea porque
uno busca compartir sus pensamientos con otros, lo que no es necesariamente
la misma experiencia que se tiene al exponerlos en una galería
o en un museo.
Hacer una selección de websites para un museo no es tarea
fácil, y mucho menos cuando estos trabajos van a ser presentados
en un contexto diferente. Y es que aumentar las proporciones de
una pantalla y hacer de la navegación una experiencia colectiva
crea un nuevo paradigma del visionado para el cual fue originalmente
concebido, es decir con respecto a la pantalla de un ordenador personal
y a una relación uno a uno con el proyecto. Navegar, como
se suele describir a esta experiencia, es esenciamente una experiencia
privada, y la presencia de otros generalmente no es algo que el
"navegante solitario" pueda tener en cuenta.
Siempre ha sido parte de la labor del museo el historizar las obras.
Mediante la colección y conservación de las obras,
el museo establece una jerarquía, establece lo que cree que
es bueno en oposición con lo que es malo, lo que es arte
con lo que no lo es. ¡Tarea difícil cuando nos enfrentamos
al net.media! El trabajo se produce sin cuidado por su conservación
y el hecho de que la mayor parte sea producido a traves de software
y hardware comercial y necesite ser experimentado a través
de las mismas herramientas implica una dependencia con una tecnología
en constante evolución. Lo que a menudo se denomina net.art
esta muy comprometido con la tecnología que los mismos net.artistas
en su día abrazaron como una alternativa a los circuitos
diseminados del arte que criticaban. En consecuencia, ¿cómo
puede un museo actuar como salvaguardia de unas obras intencionalmente
desacralizadas? Algunos artistas, cuando se les ha pedido que participasen
en este proyecto, han declinado la oferta. Esto revela hasta qué
punto este es un asunto delicado. Aunque su posición sea
perfectamente comprensible, creo que, quizá, el modo de encontrar
soluciones sea contribuir con un proceso ya en marcha que necesita
realizarse para decidir qué sucede con una producción
que de hecho, y por muy ridículo que suene, ya ha entrado
en la historia. Las condiciones de presentacion, los esfuerzos por
la conservación y las estrategias de coleccionismo han de
ser repensadas.
Estos experimentos recientes, en algunos casos parecen tan obsoletos
como una película de los hermanos Lumière. Sin embargo
se han convertido "de facto" en parte de la historia de
internet como medio de masas, y contemplarlas aún nos proporciona
ciertas ideas acerca de como Internet ha cambiado nuestros modos
de conocimiento, nuestra comprensión de los hechos, nuestros
hábitos de consumo y nuestro estatus en la corporación
ciudadana. Exploran el modo en el que las estructuras narrativas
tradicionales han sido puestas en jaque; revelan aspectos de la
cultura net no visibles en otras circunstancias; obligan a ser conscientes
de lo que habitualmente se da por hecho, desde esquemas de navegación
de los websites hasta las "cookies" y otras formas de
documentar nuestra presencia online. Sirven como observación
de este nuevo tecnopaisaje que hemos ido habitando paulatinamente
durante estos últimos cinco años. Para mi, estos proyectos
poseen gran relevancia ya que son recordatorios de que la estructura
hipermedial aún puede ser explorada, lejos de la necesidad
de abalanzarnos sobre ella para convertirla en un medio de puro
control, al estilo de la Televisión.
Volviendo a las condiciones de exhibición del trabajo, es
muy importante apuntar que han sido muy determinantes a la hora
de llevar a cabo una selección de los trabajos de esta muestra.De
hecho, algunas experiencias no pueden ser restituidas al cambiar
su formato. Las creadas para pantallas pequeñas, necesitan
ser experimentadas de este modo. Una exhibición en una esfera
pública también conlleva una estricta restricción
de aquello que para alguien puediera resultar ofensivo: lo cierto
es que algunos de los trabajos más curiosos, contienen material
sexual explícito que puede no parecer adecuado para todos.
Finalmente, hemos descartado los trabajos que utilizan sonido por
razones obvias: el hecho de compartir un espacio expositivo no permite
la posibilidad del sonido, y debido a la gran cantidad de trabajos
expuestos, esto es aún más difícil.
Por tanto, plain.html resuelve exponer trabajos de programación
sencilla que no necesiten sonido. Aún así, este tipo
de restricciones son interesantes pues delimitan un tipo de aproximación
que en mi opinión, aún es relevante. Estos trabajos
se centran en la exploración de intrincados y sofisticados
elementos básicos tales como el código html, JavaScript,
links, ASCII, y las limitaciones de la ventana del navegador. Sólo
utilizan imagen y texto. Desarrollan, sin embargo, una gran multitud
de formas y motivos.
Net.condition ofrece una solución expositiva concreta para
estos proyectos en web. Jeffrey Shaw ha concebido un mecanismo de
visionado de obras que marca ostensiblemente una aproximación
específica para la exhibición de estos trabajos. No
intenta replicar exactamente las mismas condiciones que uno tiene
cuando accede a la red desde casa o desde el trabajo, o desde un
cibercafé. Entiende que el espacio institucional no puede
ser comparado con la privacidad de un monitor personal. De hecho,
el museo es un espacio público cuya naturaleza difiere mucho
del espacio público que es la Red. La gente comparte la experiencia
de la obra en un mismo espacio físico; pueden estar tan sólo
mirando o interactuando directamente con la obra, pueden dejarla
o dedicarla horas, o hecharle un vistazo a otra parte de la expo,
o tal vez a otra parte del edificio. Pueden venir en grupo o por
su cuenta. Todos estos parámetros y muchos más son
los que definen la experiencia de la obra.
Es importante señalar que, al encontrarse también
online, es posible vivenciar estos trabajos de un modo diferente
una vez que se haya abandonado el espacio expositivo. Es más,
para aquellos que no puedan asistir a la exposición, sólo
existirá el trabajo online. Se trata de una lista de links
que, de nuevo, pueden resultar inestables, de acuerdo con la naturaleza
del medio.Son un conjunto de proyectos, algunos de los cuales puede
que no se consigan ver, ya que algunos componentes integrados en
ellos no funcionan con últimas versiones de navegadores y
plugins. Todos estos problemas son parte de la experiencia de visión.
Al igual que unas ruinas no son la construcción que eran
antes, este tipo de trabajos tendrán que afrontar inevitablemente
su degradación, a menos que su creador decida y acepte claramente
presentar su trabajo en evolución con los cambios que acarrean
las nuevas tecnologías. Por otro lado, en algunos casos,
esta elección no es ni siquiera posible. Pienso por ejemplo
en el proyecto seminal "Refresh", cuya base era la de
desarrollarse fuera de la estructura de link hypermedia propia de
la Red. Situada en un amplio número de servidores, el proyecto
ha dejado de existir como tal, al desaparecer un gran número
de sus páginas.
La selección de obras que aquí se propone intenta
presentar el trabajo de una docena de artistas que decidieron, muy
en los inicios de la red, trabajar online bien como parte principal
de su producción o como parte integrante de una investigación
que se desarrolla simultáneamente con otros media. Más
que ofrecer 50 proyectos de distintos autores, enfatiza en la progresión
que se puede descifrar entre trabajos más primitivos y obra
más reciente. Uno puede contemplar la evolución de
la trayectoria de un artista (o grupo de artistas), al igual que
ver qué inquietudes se han compartido en las obras y cuáles
no, o viceversa. Se han seleccionado un máximo de cuatro
proyectos por artista. Algunos han envejecido muy bien, otros puede
que no. Todos, sin embargo, siguen siendo relevantes por el hecho
de que cuestionan el medio a través del cual han sido proyectados
y el contexto para el que han sido pensados. La cultura online aún
sigue en su infancia, a pesar de la velocidad a la que evoluciona.
Y la función del arte, aquí (¿cómo siempre?)
es la de cuestionar y provocar la generación de nuevos modos
de pensar que otras formas culturales no desarrollen.
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