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<41> Mark Napier.
Webshredder/digital landfill
La red no es una publicación. Los sitios de la web no son de papel.
Y sin embargo, actualmente se piensa en el diseño de páginas web
como en el de una revista, un periódico, un libro o un catálogo.
Visual, estética, legalmente, se maneja la red como si de una página
con texto e imágenes impresas se tratara.
Las páginas web son imágenes gráficas temporales que se generan
cuando el software de los navegadores interpreta las instrucciones
en HTML. Mientras todos los navegadores compartan (al menos hasta
cierto punto) las convenciones de HTML seguirá manteniéndose un
espejismo de solidez o de permanencia en la red. Pero detrás de
este espejismo hay un extensísimo conjunto de ficheros de texto
con código HTLM- que abarrotan las unidades de disco duro de ordenadores
de todo el mundo. El conjunto de estos comandos forma lo que llamamos
"la red". Pero, ¿qué ocurriría si estos comandos se interpretaran
de manera diferente, radicalmente diferente, quizás?
El navegador es un órgano sensorial mediante el cual ‘vemos’ la
red. Filtra y organiza una gigantesca masa de información estructurada
que se extiende por los cuatro continentes, crece imparablemente,
se reorganiza, cambia de aspecto, evoluciona. The Shredder
['Trituradora'] presenta esta estructura global como un collage
caótico, irracional y estridente. Al alterar el código HTML antes
de que el navegador lo lea, el Shredder se apropia de la
información de la red y la transforma en una red paralela. El contenido
se convierte en abstracción. El texto en gráficos. La información
en arte.
digital landfill ayuda a quien lo desee a deshacerse
de los residuos de información antigua, a reciclar los bits y bytes
y a disgregar esta basura digital. En view the landfill,
por el contrario, el visitante percibe una abigarrada mezcla de
texto e imágenes procedentes de sitios de navegantes privados y
de proveedores comerciales: cuerpos, iconos de la cultura pop, cultura
y religión en una manifestación condensada y superimpuesta que desvela
las predilecciones y las debilidades humanas, la belleza y la fragilidad
que a menudo pierden su lugar en la corriente de las redes de información.
Los extractos de los participantes, anónimos o íntimos en sus componentes
constituyen la materia prima viva de los collages de Napier.
http://www.potatoland.org/landfill
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