| Los artistas japoneses Takuji Kogo y Kazunari
Horiguchi pretenden usar la red como un cuaderno de apuntes abierto. Así
su obra está siempre sujeta a cambios y en desorden con el fin de
incitar a la comunicación y a la participación. Según
los propios artistas, los proyectos que figuran en Candy Factory tienen
como propósito "proteger el arte de los amantes del arte". Sus proyectos
provocan alienación y confusión. Hacen uso del fetichismo,
del morbo y de lo subversivo.
Los proyectos de Candy Factory muestran
fragmentos de una desquiciada vida familiar y doméstica. En uno
el usuario debe cambiar el nombre de su padre, en otro sugerir y nombrar
nuevos miembros de la familia. También han realizado una obra en
bruto y sin pulir en colaboración con Mouchette, una niña
holandesa de 13 años que está planeando su suicidio e invita
a quienes visitan su sitio de la red a que ayuden en la planificación.
Algunos de los proyectos de visita obligada
en Candy Factory son el extraño jarrón chino (en el que cogen
un objeto de arte tradicional y lo rematan con una subversiva tapadera
QTVR), la paleta de composición minimalista para uso casero
y los alucinógenos paisajes japoneses en "Terminal Care"
("Cuidados terminales")
Como la artista Olia Lialina (véase
"WillnTestament"), Takuji Kogo y Kazunari Horiguchi exploran la
idea del arte de internet como una mercancía de valor económico.
Diversos proyectos están disponibles para su evaluación comercial
y algunos están a la venta.
Escogimos Candy Factory por su personal
estética y ambiente y porque sus proyectos adoptan sistemáticamente
posturas perturbadoras y subversivas. Los artistas denuncian el arte como
un concepto occidental que se ha impuesto por los imperativos comerciales,
sociales e históricos de occidente.
***"Este medio ha abierto otra parcela
para los que se ocupan de la casa. Los que salen a ganarse el pan tienen
que establecer un vínculo con los que se quedan en casa. ¿Se
trata de nuestra nueva labor? ¿Quieres traer un nuevo bebé
a esta casa? Si es así, puedes conseguir una obra a cambio de tu
labor... de tu producto. Como consecuencia, a los pobres chulos que se
matan a trabajar les obsesionan las ideas del producto y del hogar feliz.
Si detienes el juego debes escapar de sus purgas. Pero ahora podemos convertirnos
en nuestros propios chulos. Podemos empezar a ocuparnos de la casa y a
oponernos a ciertas nociones de hogar como una falta de hogar encubierta
o podemos empezar a trabajar y oponernos a cierta noción del producto
como una prostitución encubierta... podemos oponernos al trabajo
en la sombra.
Esta galería está en el distrito
de prostitución. Era una pequeña fábrica de caramelos
hechos con azúcar moreno. Como suele ocurrir, están a salvo,
tan solo tienen sentido del tacto a través de su terminal.
Invitaremos a muchos artistas a participar
en el proyecto. Se trata de obras colaborativas para sacar partido a la
red."*** Takuji Kogo.
rg
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