El otro día, sobre las 3 de la mañana, entró un grupo de unas doce mujeres sordomudas, vestidas de conejitos rosa, con largas orejas adornadas con hileras de luces rojas que parpadeaban. Iban muy borrachas. Me regalaron una rosa, y al final tuve que subir a su cuarto a hacerlas callar, llevaban mucha marcha y ni la mudez les detenía.
Dos jóvenes se convierten en estrellas mediáticas tras haberse enamorado la misma noche del huracán Katrina y haber decidido quedarse en la ciudad repartiendo cócteles y buen humor. Pero su amor acaba en tragedia cuando él la asesina y la descuartiza, y luego se suicida, aterrorizado -asegura en una nota- por la falta absoluta de remordimientos.