Date: Tue, 17 Feb 1998
From: Domingo Mestre <fuerade@tinn.net>
Subject: air-int: Despedida

--- 

Hola, éste no es el mensaje que me gustaría mandar a modo de conclusión pero mal o bien, más bien regular, el tiempo no espera y éste de aquí-ahora se nos acaba (cuando queráis, donde queráis, lo seguimos). 

Muchas cosas se van a quedar por decir pero no todas ¡pardiez! 

Se ha dicho que viajábamos en distintos barcos y eso es cierto pero el mar en el que intentamos mantenernos a flote es el mismo. Unos van en trasatlánticos y otros en barcuchos -incluso los hay que chapotean en un pato de colores con peineta-. Pero ese mar no es de nadie, porque es de todos -creo-. Por eso la Administración ha decretado 500 millas de jurisdicción Institucional y para pescar allí hay que pedir permiso. Un poco más allá se extiende una franja de eterna marejada; es una especie de "purgatorio" donde se permite que echen las redes los pobres y desarrapados -pero que son buena gente-. Y más allá de todo esto se extiende el mar abierto donde ya no existen controles ni restricciones pero todos sabemos que, en este no lugar, sólo es segura la navegación cuando se está convenientemente acorazad/o/a. 

Pero ¿qué tonterias estoy diciendo? Desvarío a estas alturas y creo que debe ser por el dolor de espalda. No me hagáis caso, me centro: 

Lo importante de este debate, ya se ha dicho, es que nos ha abierto la posibilidad de medir nuestra capacidad de intervención (más bien poquita) y de contrastar alguna que otra opinión más o menos razonada sobre la multiplicidad de mundos que se reducen a dos (sic). Autocrítica en la que me incluyo y propósito de enmienda una vez comprobado lo mucho que debemos entrenarnos si albergamos la más mínima posibilidad de incidir en la política cultural.  

Dadas las circunstancias mis conclusiones provisionales no pueden ser más que las siguientes:  

Si trabajo -palabreja que deriva de tripalium (tormento)- quiero hacerlo en las mejores condiciones posibles, no sólo económicas -que también- sino técnicas y productivas. Y, de entrada, eso me lo niegan -si me callo-. Cuando no trabajo, me callo -y disfruto-. 

Acabar con la tontería que mistifica el trabajo del artista y, de rebote, la gestión de los Centros artísticos entraría dentro de lo que consideraría prioritario -trabajo interno y de obligatorio cumplimiento para cualquier tripulación (desde el grumete al Capitan)-. Después, más cosas. 

Un abrazo/a.

---
P.D. Marcelo, sabes que estoy de acuerdo contigo en muchas cosas -y de rebote me parece que también contigo, Jose Luis (excepto en lo de la fe institucional)- pero echa el freno y escucha a Gabriel que no se pueden tirar las campanas al vuelo cuando no están sujetas más que por un hilo. 

P.D.2 Como creo que esto daba para más me llevo copia impresa y mañana, aprovechando que tengo que hacer una cosilla en Barcelona, lo sacaré a debate en Metrònom. Si alguien quiere/puede continuarlo allí estaré/mos.