Date: Sun, 15 Feb 1998 20:27
From: Gabriel Villota
Subject: Cuestiones concretas 

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Creo que en mi primera misiva no me presentaba, por esas cosas de cómo registramos claves y contraseñas en el ordenador; pero dada la voluntad de transparencia reinante en el debate, y ante ese aparente miedo a ser acusad=s de francotirador=s, diré, como Domingo Mestre, que mi documento nacional de identidad dice que me llamo Gabriel Villota. Y estas son un par de cosas más que quiero señalar aquí. 

1.-Creo que al análisis que nos ha ofrecido el extenso comunicado de  Marcelo se ajusta efectivamente a la situación actual, y nos ofrece un marco general de ubicación frente a una situación de crisis que, curiosamente y precisamente en su momento de mayor inestabilidad, nos da uno de los mayores márgenes de actuación posibles, habida cuenta de  nuestra posición periférica (y subrayo ésto último con este paréntesis  -ya que no puedo hacerlo tipográficamente- por razones que explico enseguida). 

2.-Periférica por más que nos empeñemos en plantear, "aquí y ahora" (parece que esta consigna terminará por ponerse de moda), una reflexión teórica sobre la obsolescencia de la gemotería euclideana: comparto con mikuerpo la sospecha de que socialmente sigue habiendo una clara  delimitación del "dentro" y del "fuera", así como del "centro" y la "periferia". Podremos empeñarnos en considerar lo epistemológicamente erróneo de esta manera de ver las cosas, pero está claro que los  términos en que está planteándose el debate sobre la política cultural y artística vienen dados, me temo, desde visiones menos "virilianas": un debate que, como la democracia en la que vivimos, es el "realmente existente" (por más que, dentro de esta misma sociedad, haya formas  internas de organización más democráticas, y por más que nosotr=s nos  planteemos la posibilidad de un debate sin duda más trascendente y que "atraviese" esas problemáticas coyunturales que, como ya hemos repetido tod=s hasta la saciedad, no conforman -a nuestro entender, claro es- el meollo del asunto) y del que, para hacerse una idea, no hace falta más que consultar El País de hoy, 15 de febrero, pg.34, donde prohombres de la cultura como el Sr. Director o el Sr. Presidente del Círculo de  Bellas Artes de Madrid nos avisan de que viene el lobo (como antaño ya hiciera Alfonso Guerra), incluso previniéndonos de la inminencia de un régimen totalitario de corte nacional socialista (sic!!).  Lo cierto es que mientras este debate "realmente existente" tenía lugar "dentro" del Círculo de Bellas Artes, "fuera" del recinto ferial de Ifema nos comenta mikuerpo cómo los guardias jurados impedían ¡repartir panfletos! a la gente de la Huelga de Arte.  (Excurso: el otro día, en Vitoria, durante una "concentración  reivindicativa" de artistas en el Palacio de Montehermoso, en la que se pedía precisamente mayor participación política en el diseño del futuro Museo o Centro de Arte de la ciudad, el artista Fausto Grossi fue  conminado por los vigilantes jurados a abandonar el lugar, toda vez que  lo confundieron con un vagabundo, y consideraban que "estaba faltando al respeto de la gente": en un acto de autodefensa Fausto les explicó que él también era un artista y que "hacía" una performance, con lo cual los vigilantes pidieron disculpas y se retiraron. ¿Es éste el único papel que nos puede llegar a quedar, el seguir manteniendo una coartada que  nos de inmunidad, al menos de vez en cuando? Mi mayor respeto a la gente de "la huelga del arte", negándose por esta vez a representar este miserable juego). 

3.-En definitiva, pienso que ser conscientes de la situación periférica en que nos encontramos y de la gran debilidad de las acciones que  emprendemos tampoco viene mal, no vayamos a terminar creyéndonos que desde las Asociaciones de Artistas, la Unión, y algo más, vamos a acabar llevando la gestión del Arte Contemporáneo de este país a nada que nos pongamos las pilas: seamos conscientes y realistas, no dejemos que nos pueda el "optimismo de la voluntad", pues al fin y al cabo creo que era esta misma mañana cuando Brea nos confesaba, a pregunta de Marcelo, que las consultas en la red eran más bien escasas y que la discusión (por  llamarle algo) se producía más bien en los pasillos (y al parecer también en el Círculo de Bellas Artes). Entiendo que uno de los males mayores que debemos combatir entre nosotr=s es el mantenimiento del  "malestar" indeterminado que tantas veces cristaliza en ese nihilismo "anarcoliberal" que Marcelo -con razón- denuncia: pero huyamos  igualmente de ese entusiasmo del "momento revolucionario" que ante la  inminencia de la toma de la Bastilla, y en la búsqueda corporativista de "aliados fuertes", pueda terminar convirtiéndose en "posibilismo  socialdemócrata". 

4.-Por tanto, y antes de seguir discutiendo en el aire, apoyo la  sugerencia de Expósito: ¿Puede alguien desde Galicia decirnos cuál era realmente la vinculación democrática del proyecto del CGAC -al margen de consideraciones ya discutidas sobre programas de mayor o peor nota- con la, digamos, Sociedad Civil del Arte en la comunidad? Y en función de ésto, y de la posición que mantengamos a partir de este caso concreto, ¿Nos atrevemos a apostar por formulaciones de carácter global que sirvan de referencia a los diferentes casos que van surgiendo en las diferentes ciudades?  Mientras no respondamos a estas cuestiones me temo que estemos  cultivando una particular forma de retórica no demasiado interesante en sí misma. 

Salud (mi tío añade: Suerte y República). 

G.V.